Escrito por Carlos Fuentes

La iconografía del sol es rara, como si en la pintura -igual que en la naturaleza- su luz pudiese incendiar nuestras miradas. La luz melliza y servil de la luna puede verse con los ojos abiertos y es parte tradicional del decorado romántico y del sueño realista. Pocos, en cambio, se atreven a mirar de frente al sol. La luz del sol ilumina los espacios, se filtra por las ventanas, luz de Fra Angélico o luz de Vermeer; a veces, raramente, suena una hora, se atreve a marcar un instante del tiempo. Sólo Van Gogh mira de frente al sol mismo, como si necesitse recuperar toda la vista, aún con peligro de quedarse ciego, al salir de los túneles de carbón del Borinage.

Pero en todos estos casos, el sol es espacio, inclusive tiempo del espacio o espacio del tiempo. Conrado Domínguez, hijo del sol, no hace sino retratar al sol, pero a un sol que es puro tiempo o tiempo puro. Tal es, acaso, la diferencia más profunda entre las concepciones occidental e indoamericana del mundo. El descubrimiento y la conquista de América culminan e ilustran el hambre de espacio del viejo mundo europeo, su invasión y apropiación de las tierras que se regían, alucinadamente, por el goteo solar de los calendarios. Un tiempo hierático y circular invadido por la pasión territorial.

El extraño drama de la pasión hispano-indígena es retratado por Conrado Domínguez mediante la decisión de mirar sin parpadeos a un sol que es puro tiempo, tiempo del origen, alba de la historia, astro que nos permite imaginar la duración del hombre en la tierra más que la posesión de la tierra por el hombre. En una brillante página dedicada a Moby Dick de Melville, D.H. Lawrence descubre a la pareja fatal de esa gran novela sobre la persecución de lo que nos es ajeno. El Capitán Ajab, el fanático puritano del norte, camina ciego hacia el desastre, tomando de la mano del niño salvaje Pip, el inocente hijo del sol por cuya voz se escuchan las verdades que el mundo pragmático, industrial, del progreso ajeno a la creación humana del tiempo pero ávido de destruir los espacios naturales o humanos, ignora.

La pintura de Conrado Domínguez es como la voz de Pip, la voz de Calibán, la voz de todos los inocentes hijos del sol que se atreven a mirarlo de cara aún a costa de la ceguera para recordarnos que hay otros tiempos, que los calendarios del mundo no se agotan en los relojes de occidente y que la multiplicidad de los tiempos humanos es ls más segura garantía de la supervivencia de los hombres mismos. Al morir el tiempo lineal del Occidente, los hombres contarán con otros soles sepultados por la historia pero que, como la semilla, sólo han muerto para mejor otorgar sus frutos. La antigua sabiduría mexicana no hablaba de un solo sol, sino de cinco, capaces de iluminar cinco tiempos distintos. Estos soles múltiples, voraces, variados, son los que Conrado Domínguez pinta y nos hace ver.

Carlos Fuentes
Paris, abril de 1977

OTRAS PUBLICACIONES

*Aleman Hernández, Federico. Cóctel por la exposición de obras de Conrado Domínguez, El Universal, 16 de agosto de 1979.

*Bella combinación de tonalidad, forman la obra de Conrado Domínguez, Novedades, 16 de febrero de 1992, p. C4.

*Conrado Dom ínguez presentó en París pinturas y dibujos, El Excelsior, México, 17 de abril de 1977.

*De Neuvillate, Alfonso. Conrado Domínguez: el retorno a cierta figuración, Novedades, México, 13 de agosto de 1985.

*Dehud, Laura Iñigo. Conrado Domínguez, Revista Huini, Vol. 36, México, 2001, pp. 12-13.

*Dumay, Gabriela. Conrado Domínguez, un artista ecléctico, Diario de Morelos, Cuernavaca, 16 de enero de 2008.

*El pintor Conrado Domínguez presentó sus obras en París, El Nacional, México, 16 de abril de 1977.

*En la galería El Colibrí exposición pictórica de Conrado Domínguez, Diario de Morelos, Cuernavaca, 21 de mayo de 1993, p. 1.

*Exitosa inauguración de la exposición de los señores Víctor Gutiérrez y Conrado Domínguez, CDI, México, 9 de diciembre de 1990, p. 14.

*Exposición de Conrado Domínguez, El Heraldo de México, México, febrero 16 de 1992. p. 10C.

*Exposición de pintura, El Heraldo de México, México, 9 de abril de 1984.

*Inauguración de la obra de Domínguez, El Sol de México, México, 15 de agosto de 1979.

*McLeod, Wayne. Conrado Domínguez. Painter, sculptor and more showing at Galería Uno, Vallarta Today, México, diciembre 18 de 1989, p. 4.

*Nuevos valores de la plástica, El Sol de México, México, Junio 21 de 1978.

*Oggi e domani a S. Sperate una mostra del messicano Domínguez, Tutto Quotidiano, No 68, Sardegna, marzo 27 de 1976.

*Piemonte, Nadia. Conrado Domínguez, pintor de luz, El Financiero, México, 5 de febrero de 1995, p. 5.

*Piemonte Nadia. Actores de la cultura en Morelos, México, 1995, pp. 147-149.

*Próxima exposición: A la orilla del Viento de Conrado Domínguez, CDI, México, 7 de enero de 2001, p. 6.

*Presence du Mexique en France, Nouvelles du Mexique, París, noviembre de 1976.

*Sodi, Gabriela. Morelos, una nueva comunidad artística que surje con solidez, Revista Época, México, 4 de octubre de 1993, pp. 72-73.

*Sodi, Gabriela. El arte conceptual de Conrado Domínguez, Revista Época, 4 de junio de 1994, pp. 34-35.

*Taracena, Berta. Interior de la representación, Revista Tiempo, México, 31 de diciembre de 1985, p. 51.

*Watson, Mauricio. Conrado Domínguez expone sus pinturas y cerámicas, Unomasuno, México, 6 de mayo de 1984.

*21 diálogos en madera del taller de Conrado Domínguez, CDI, México, 26 de mayo de 2002, p. 15.

 

 

 

 

 

Home